“La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración. Juan Pablo II
Estamos a unos días de finalizar éste año 2007, un año que a todos nos ha traído diferentes vivencias y experiencias, no sé ustedes, pero a mi cada año se me va más rápido, hace poco leí en el Blog de un amigo Gustavo Villalobos una reflexión sobre su cumpleaños y él comentaba que era un año más de vida o también podría verse como un año menos de vida de los que le restan; pero realmente quién sabe cuando vamos a morir; quién sabe cómo sucederá; en que lugar o en que circunstancias, si será sólo o acompañado; si llegará una enfermedad o será repentino; la verdad nadie lo sabe y eso es lo maravilloso de la vida, que es incierta y no sabemos cuanto tiempo durará, también a su vez es triste, ya que la única certeza que hay es que somos seres finitos, es decir, que algún día moriremos. Recuerdo mucho una frase de mi padre y que llevo en mi mente todo el tiempo “lo único imposible en esta vida es evitar la muerte”.
Es por eso que hoy que estamos a días de terminar un año más de vida, hay que recordar a todos aquellos que no tuvieron la fortuna de llegar, a aquellos que como dicen, se nos adelantaron en el camino y que seguramente estarán en otra parte, que desde mi creencia sin duda es un lugar mejor.
Estos días la gran mayoría la pasaremos en familia, con aquellos seres que por destino y no por elección estamos ligados, aquellos que nos han visto crecer y que nos conocen, que saben de nuestros miedos, de nuestras limitaciones y dudas, pero sobre todo saben de nuestros amores, nuestras pasiones y debilidades, la familia que a pesar de todo son las personas a quienes recurrimos en los momentos de mayor necesidad y con quienes la mayoría de la veces encontramos el consuelo en la desesperanza, pero que paradójicamente en algunas ocasiones y por la dinámica laboral o personal, son los que quedan en un segundo plano, por que “no tenemos tiempo”.
El tiempo que como comentamos es un Juez implacable, ya que no perdona nada y no se le olvida nada, que junto con la vida su gran aliada, nos ponen a cada quien en nuestro lugar, es por eso que al final de éste año los invito a reflexionar, qué pasó con las metas y proyectos de diciembre del 2006, que paso con los buenos deseos, donde quedaron las buenas intenciones, hasta donde llegó nuestra voluntad de cambio, si hicimos ejercicio, cambiamos de carácter, fui más humano, mentí menos, trabaje más, en fin, un sin número de proyectos, personales o colectivos.
Estas fechas nos sirven para eso, para hacer un alto en el camino y preguntarnos, ¿el camino que he tomado es el que yo deseaba?, ¿la carrera que estoy estudiando es lo que me apasiona?, ¿la mujer con la que estoy es el amor de mi vida?, ¿el trabajo que realizo día con día me llena de satisfacción?, ¿he ayudado a alguien a sonreír?, ¿he provocado el llanto de un semejante?, ahí es donde la vida al fin de cuentas sabia, nos da la oportunidad de analizarnos y saber si estamos en el camino correcto, si he sido honrado y honesto en mi trabajo, con mis seres queridos, pero sobre todo con uno mismo.
Éste 2007 nos deja eso, una reflexión, un último regalo en donde nos miraremos al espejo y veremos si como seres humanos hemos mejorado o nos hemos desviado del camino, de igual forma debemos estar alegres por recibir el 2008, año en el que desde aquí les deseo a todos los amables lectores de ésta columna este lleno de salud y logros, que sus objetivos se cumplan y sus anhelos se realicen, que encuentren el camino correcto y sobre todo armonía en sus hogares, pero también encuentren la sabiduría, el temple y la fuerza necesaria para superar todos los inconvenientes que tengan en el camino y que tengan la capacidad de discernir y tomar la mejor decisión.
Quiero enviarle a todos mis amigos, a mis compañeros del partido y a mis seres queridos un mensaje de esperanza, se que ha sido un año difícil con luchas y batallas internas muy fuertes, con puntos de vista divergentes y en algunas ocasiones con actitudes poco sanas; a veces el panorama se ve muy negro y creemos que no hay solución, pero no se desanimen, saquemos la casta, renovemos nuestro entusiasmo y recuerden que cuando más negro es el panorama es por que esta a punto de amanecer y seguramente el nuevo día nos traerá mejores noticias y una mejor perspectiva de vida.
Sólo me resta desearles sinceramente que esta Navidad y Año nuevo sea para ustedes un nuevo comienzo, que nazca en sus hogares y con su familia la esperanza y la fuerza de volver a comenzar, que ustedes y sus seres queridos sean bendecidos y que tengan mucha salud y felicidad.
FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2008.
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