“Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que,
de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.”
Friedrich Wilhelm Nietzsche
Desde antes del proceso de elección del nuevo dirigente del PRD proceso que ocurrió el pasado 16 de marzo, se suponía lo que hoy al paso de más de más de 20 días ha quedado confirmado; el proceso estuvo viciado y resultó ser una verdadera vergüenza para la izquierda mexicana.
El PRD después de su papel importante y protagónico en el proceso electoral del 2006, en donde quedaron a medio punto porcentual de ganar la Presidencia de la República, se ha visto envuelto en una espiral de autodestrucción que cada día se hace más difícil de superar.
Recordemos que en 2006, el PRD alcanzó una votación histórica de más del 30% de la votación nacional, lo que lo puso en un lugar nunca antes conseguido, sin duda influyeron muchos aspectos, el tener a un candidato carismático como López Obrador, los sucesos desafortunados del gobierno federal de Vicente Fox (desafuero p.e.), la falta de cumplimiento de las expectativas del “Gobierno del Cambio”, la polarización de la ciudadanía y sobre todo el discurso maniqueo de “los buenos contra los malos”, que sin duda le resultó al PRD y sus aliados muy provechoso en términos electorales.
Sin embargo a partir del día de la elección presidencial, el PRD y sobre todo su candidato derrotado, tomaron la ruta menos favorable para un partido político, el autoproclamarse vencedor de una contienda con una diferencia de porcentaje que nunca logró acreditar (10%), el cierre de calles y avenidas, el discurso de la división, ataque e insulto a las instituciones, el renunciar al diálogo como una vía de acercamiento de propuestas diferentes o contrastantes, el transitar a través de la insurgencia política y fuera del Estado de Derecho, ello provocó sin querer que diversos grupos internos (tribus) vieran con riesgo seguir esa vía, que sin duda, es peligrosa y políticamente costosa, lo que se vio reflejado en el desempeño del PRD en los procesos locales del 2007, en donde ha sido derrotado de manera contundente y sobre todo ha regresado a su presencia marginal del 17%.
Ya alguna vez habíamos escrito de la importancia del proceso interno del PRD, desde esos días hasta hoy seguimos creyendo que Andrés Manuel López Obrador, no sólo es un peligro para México, si no que se ha convertido en un peligro para su propio partido, el PRD, al cual lo ha divido y fraccionado como nunca antes, en donde ha impuesto la agenda y pretende imponer a su candidato (Alejandro Encinas), donde ha promovido un lenguaje de descalificación a sus propios compañeros y otrora socios en batallas electorales y por ello ha ordenado a sus incondicionales atacar sin piedad, descalificar sin moral y sobre todo destruir a todo aquel que desde el PRD, se atreva a pensar distinto a él, recordemos algunos incidentes en donde se ven reflejados éste tipo de acciones; el insulto a la Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; obligando a Ruth Zavaleta a contestarle como sólo una mujer puede hacerlo, con elegancia y colocándolo en su lugar como “un busca pleitos de taberna”; sin embargo se insistió en los ataques ahora a través de Valentina Batres, quien se ha puesto como meta quitar a Ruth Zavaleta como presidenta de la mesa directiva, que bueno que son del mismo partido y correligionarias y sobre todo compañeras de género.
Otro caso que pone en perspectiva lo que hemos comentado, es la situación que priva en la Asamblea Legislativa del D.F., en donde Víctor Hugo Cirigo, ha sufrido lo indecible con sus propios compañeros Diputados, quienes lo quieren quitar a como de lugar de la coordinación de la fracción y por último los insultos a los coordinadores parlamentarios Carlos Navarrete (integrante de nueva izquierda) y González Garza, a quienes se le ha tachado de colaboracionistas, calderonistas, vende patrias y algunas otras cosas.
Hasta el día de hoy que escribo el presente artículo (8/04/08), el PRD, sigue atrapado en un proceso electoral que ellos organizaron, supervisaron y sobre todo tendrán de terminarlo, el Juez de la contienda, el antes príista Arturo Núñez, ha tirado la toalla y ha declarado cerrado el computo sin haber contando 9 entidades que representan más del 65% de la votación total, sea cual fuere el resultado, desde ambos lados se han lanzado toda una serie de ataques y descalificaciones, Alejandro Encinas y Jesús Ortega han sacado los machetes y las armas uno a citado a las movilizaciones (Encinas) y el otro acudirá al TRIFE (Ortega), así las cosas, los rumores o teoría de la anulación del proceso toma fuerza y el interinato de un dirigente se empieza a barajar como posibilidad (conveniente claro a López Obrador), finalmente cayeron en lo que el propio Cuauhtemoc Cárdenas señalo semanas atrás, que el PRD debería de anular el proceso, si quiere conservar la calidad moral como principal fuerza de la Izquierda Mexicana.
Por lo tanto, creemos que el asunto del proceso interno del PRD, seguirá dando material para derramar tinta en los días subsecuentes, sólo espero que gane quien gane, en el PRD, se reestablezca su vocación como partido responsable y atienda a su compromiso social de debatir la temas nacionales y por fin superen el trauma de la derrota electoral del 2006 y vuelvan a la vida institucional, cosa que a decir verdad, con Alejandro Encinas al frente se ve francamente imposible, por ser sólo un títere o como el lo dice un “pelele” de López Obrador, por ello para bien del PRD deben de reconocer el triunfo de Jesús Ortega, quien sin duda, tiene más clara la idea del destino del PRD, pero cualquiera que sea la decisión que se tome por parte de los órganos internos del PRD, hasta hoy nos han demostrado lo que son: “pocos y sectarios”, buscando financiar la revolución desde el partido, con cargo al erario.
Por cierto, que mal jugó sus cartas Marcelo Ebrad, ya que con la posibilidad de que triunfe Alejandro Encinas, a quien él y el Gobierno del D.F. apoyó; su candidatura del 2012, está sepultada, por que será el supuesto “legítimo”, quien buscará ser Presidente otra vez, que hubiera pasado si él hubiera apostado por Jesús Ortega, sin duda hubiera amarrado la candidatura.
Que tengan una excelente semana.
Lic. Eduardo Ocampo Bautista
e_oca_ba@hotmail.comhttp://www.eduardoocampo.blogspot.com/
Sin embargo a partir del día de la elección presidencial, el PRD y sobre todo su candidato derrotado, tomaron la ruta menos favorable para un partido político, el autoproclamarse vencedor de una contienda con una diferencia de porcentaje que nunca logró acreditar (10%), el cierre de calles y avenidas, el discurso de la división, ataque e insulto a las instituciones, el renunciar al diálogo como una vía de acercamiento de propuestas diferentes o contrastantes, el transitar a través de la insurgencia política y fuera del Estado de Derecho, ello provocó sin querer que diversos grupos internos (tribus) vieran con riesgo seguir esa vía, que sin duda, es peligrosa y políticamente costosa, lo que se vio reflejado en el desempeño del PRD en los procesos locales del 2007, en donde ha sido derrotado de manera contundente y sobre todo ha regresado a su presencia marginal del 17%.
Ya alguna vez habíamos escrito de la importancia del proceso interno del PRD, desde esos días hasta hoy seguimos creyendo que Andrés Manuel López Obrador, no sólo es un peligro para México, si no que se ha convertido en un peligro para su propio partido, el PRD, al cual lo ha divido y fraccionado como nunca antes, en donde ha impuesto la agenda y pretende imponer a su candidato (Alejandro Encinas), donde ha promovido un lenguaje de descalificación a sus propios compañeros y otrora socios en batallas electorales y por ello ha ordenado a sus incondicionales atacar sin piedad, descalificar sin moral y sobre todo destruir a todo aquel que desde el PRD, se atreva a pensar distinto a él, recordemos algunos incidentes en donde se ven reflejados éste tipo de acciones; el insulto a la Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; obligando a Ruth Zavaleta a contestarle como sólo una mujer puede hacerlo, con elegancia y colocándolo en su lugar como “un busca pleitos de taberna”; sin embargo se insistió en los ataques ahora a través de Valentina Batres, quien se ha puesto como meta quitar a Ruth Zavaleta como presidenta de la mesa directiva, que bueno que son del mismo partido y correligionarias y sobre todo compañeras de género.
Otro caso que pone en perspectiva lo que hemos comentado, es la situación que priva en la Asamblea Legislativa del D.F., en donde Víctor Hugo Cirigo, ha sufrido lo indecible con sus propios compañeros Diputados, quienes lo quieren quitar a como de lugar de la coordinación de la fracción y por último los insultos a los coordinadores parlamentarios Carlos Navarrete (integrante de nueva izquierda) y González Garza, a quienes se le ha tachado de colaboracionistas, calderonistas, vende patrias y algunas otras cosas.
Hasta el día de hoy que escribo el presente artículo (8/04/08), el PRD, sigue atrapado en un proceso electoral que ellos organizaron, supervisaron y sobre todo tendrán de terminarlo, el Juez de la contienda, el antes príista Arturo Núñez, ha tirado la toalla y ha declarado cerrado el computo sin haber contando 9 entidades que representan más del 65% de la votación total, sea cual fuere el resultado, desde ambos lados se han lanzado toda una serie de ataques y descalificaciones, Alejandro Encinas y Jesús Ortega han sacado los machetes y las armas uno a citado a las movilizaciones (Encinas) y el otro acudirá al TRIFE (Ortega), así las cosas, los rumores o teoría de la anulación del proceso toma fuerza y el interinato de un dirigente se empieza a barajar como posibilidad (conveniente claro a López Obrador), finalmente cayeron en lo que el propio Cuauhtemoc Cárdenas señalo semanas atrás, que el PRD debería de anular el proceso, si quiere conservar la calidad moral como principal fuerza de la Izquierda Mexicana.
Por lo tanto, creemos que el asunto del proceso interno del PRD, seguirá dando material para derramar tinta en los días subsecuentes, sólo espero que gane quien gane, en el PRD, se reestablezca su vocación como partido responsable y atienda a su compromiso social de debatir la temas nacionales y por fin superen el trauma de la derrota electoral del 2006 y vuelvan a la vida institucional, cosa que a decir verdad, con Alejandro Encinas al frente se ve francamente imposible, por ser sólo un títere o como el lo dice un “pelele” de López Obrador, por ello para bien del PRD deben de reconocer el triunfo de Jesús Ortega, quien sin duda, tiene más clara la idea del destino del PRD, pero cualquiera que sea la decisión que se tome por parte de los órganos internos del PRD, hasta hoy nos han demostrado lo que son: “pocos y sectarios”, buscando financiar la revolución desde el partido, con cargo al erario.
Por cierto, que mal jugó sus cartas Marcelo Ebrad, ya que con la posibilidad de que triunfe Alejandro Encinas, a quien él y el Gobierno del D.F. apoyó; su candidatura del 2012, está sepultada, por que será el supuesto “legítimo”, quien buscará ser Presidente otra vez, que hubiera pasado si él hubiera apostado por Jesús Ortega, sin duda hubiera amarrado la candidatura.
Que tengan una excelente semana.
Lic. Eduardo Ocampo Bautista
e_oca_ba@hotmail.comhttp://www.eduardoocampo.blogspot.com/