"La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual.”
Sin duda esta pregunta puede aplicarse a varios de los temas que en las pasadas semanas nos han invadido, el combate contra la delincuencia organizada y el atentado en Morelia, los aumentos a las gasolinas, la crisis mundial de alimentos y energéticos, la falta de acuerdos entre los partidos en México, el problema con los maestros en Morelos, el problema con el Sindicato Minero, entre otros.
Hoy en éste mes de la patria a unos días de haber celebrado un aniversario más de nuestra independencia es sano preguntarnos, ¿en qué medida estamos contribuyendo a mejorar nuestro País?, ¿en que medida quienes tienen posiciones de privilegio o de poder están haciendo lo que su deber los obliga para mejorar nuestro entorno?.
Se dan cuenta como poco a poco nos hemos vuelto insensibles e indiferentes ya que nuestra capacidad de asombro se va perdiendo conforme la realidad nos alcanza y supera, pero esto es producto tal vez de la rapidez con que suceden las cosas, es decir, lo hechos y acontecimientos se van desplazando unos a otros, o ¿alguien recuerda de qué se hablaba días antes de la explosión en Morelia? no, verdad.
Esa es una muestra de lo que les comento, la noticia es tan dinámica que nos envuelve y no nos permite reflexionar en muchos de los casos sobre las cosas que pasan, desde hace algún tiempo aprendí que nada en este mundo es casualidad, también que los espacios de noticias y de poder se llenan con rapidez, también aprendí que hay que saber leer entre líneas o hay que aprender a descifrar las frases, mensajes de todos los hombres y mujeres que detentan la dirección y el poder en México.
Hay dos noticias que hace algunos días llamaron mi atención, ambas geográficamente desvinculadas, pero en el fondo, muy relacionadas, y a ellas me quiero referir en esta oportunidad, fue la destitución del Consejero Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal y la renuncia del Consejero Presidente del Instituto Electoral del Estado de México.
En ambos casos las razones son distintas, más allá si son justas o no, lo que refleja es la descomposición de la Autoridad encargada de dar certeza a los procesos de elección en estas demarcaciones, ya que el Distrito Federal y el Estado de México son las dos entidades con mayor importancia por el número de votantes de cada una y por tanto las contiendas son muy peleadas, sobre todo en el Estado de México, ya que en la capital el PRD se ha asentado con un gran respaldo social gracias al clientelismo político que desde el gobierno del Distrito Federal ha ejercido.
Desde la reforma constitucional electoral en donde en las Cámaras del Congreso de la Unión, las tres principales fuerzas políticas PAN, PRI y PRD acordaron remover a los Consejeros Electorales, reforma que aprobaron las legislaturas de los Estados a excepción si no mal recuerdo de Coahuila, implantaron un precedente negativo, desde mi punto de vista en contra de la inamovilidad de los Consejeros, por la vía del acuerdo político, es decir, no es que no deban de ser removidos, si no que el método es cuestionable, ya que por lógica no era correcto que quienes deben de acatar las resoluciones de dicha autoridad, es decir, los partidos políticos, determinen las reglas que deben de cumplir, para explicarme mejor les propongo un ejemplo absurdo; que pasaría si a los delincuentes que están recluidos en los centros de readaptación se les pide su opinión para determinar que conductas son consideradas delitos, pues no seria lógico.
La realidad es que los partidos así como los ciudadanos se deben someter a las mismas reglas y no a unas hechas a modo a sus intereses.
Esto sin duda trae diversas consecuencias, algunas ya se reflejaron y creo que los partidos a nivel local están incurriendo en excesos, ya que pretenden influir, actuar e intervenir en la vida interna de dichos institutos, creo que como militantes de un partido o al menos en mi caso, no aspiro a que el partido al que pertenezco influya o controle los órganos “ciudadanos” encargados de dar certeza a los procesos electorales.
Creo que si en verdad somos demócratas debemos aspirar a que haya cada día instituciones u órganos independientes con una gran fortaleza para que controlen, normen, cuiden y vigilen los procesos electorales. Sin duda ese es un gran anhelo personal, algunas vez leí una frase que mencionaba que la “ley la defendería a pesar de que ella no me beneficiara”, ahí es donde radica la virtud de un demócrata.
Ojala que éstos movimientos no den paso a la rapiña política que hoy en día esta de moda, por que por el poder y por la lucha del poder, se pierden principios, valores, convicciones y hasta la honra, sólo espero que mi partido no entre o provoque este tipo de acciones, si hay algo que perseguir o hay anomalías en el actuar de cualquier persona, la ley nos da las herramientas y recursos para hacerlos valer.
En la medida que aprendamos a respetar a las instituciones a pesar de que las mismas no me beneficien estaremos aportando a construir un mejor País, por que apostar al fracaso del vecino o de nuestro adversario nunca nos dará los frutos o satisfacciones de largo plazo que todos anhelamos, no se puede construir sobre las ruinas de la destrucción, si lo demás no lo entienden o no lo hacen ese es su problema, nosotros tenemos una historia, una congruencia histórica y un legado que debemos honrar con nuestras acciones, que no nos falte la memoria ni el valor de hacer siempre lo correcto, sólo así podremos decir MÉXICO LINDO Y QUERIDO.
Sólo me resta despedirme deseándoles una excelente semana, muchas gracias.
Saludos y hasta la próxima.
Hoy en éste mes de la patria a unos días de haber celebrado un aniversario más de nuestra independencia es sano preguntarnos, ¿en qué medida estamos contribuyendo a mejorar nuestro País?, ¿en que medida quienes tienen posiciones de privilegio o de poder están haciendo lo que su deber los obliga para mejorar nuestro entorno?.
Se dan cuenta como poco a poco nos hemos vuelto insensibles e indiferentes ya que nuestra capacidad de asombro se va perdiendo conforme la realidad nos alcanza y supera, pero esto es producto tal vez de la rapidez con que suceden las cosas, es decir, lo hechos y acontecimientos se van desplazando unos a otros, o ¿alguien recuerda de qué se hablaba días antes de la explosión en Morelia? no, verdad.
Esa es una muestra de lo que les comento, la noticia es tan dinámica que nos envuelve y no nos permite reflexionar en muchos de los casos sobre las cosas que pasan, desde hace algún tiempo aprendí que nada en este mundo es casualidad, también que los espacios de noticias y de poder se llenan con rapidez, también aprendí que hay que saber leer entre líneas o hay que aprender a descifrar las frases, mensajes de todos los hombres y mujeres que detentan la dirección y el poder en México.
Hay dos noticias que hace algunos días llamaron mi atención, ambas geográficamente desvinculadas, pero en el fondo, muy relacionadas, y a ellas me quiero referir en esta oportunidad, fue la destitución del Consejero Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal y la renuncia del Consejero Presidente del Instituto Electoral del Estado de México.
En ambos casos las razones son distintas, más allá si son justas o no, lo que refleja es la descomposición de la Autoridad encargada de dar certeza a los procesos de elección en estas demarcaciones, ya que el Distrito Federal y el Estado de México son las dos entidades con mayor importancia por el número de votantes de cada una y por tanto las contiendas son muy peleadas, sobre todo en el Estado de México, ya que en la capital el PRD se ha asentado con un gran respaldo social gracias al clientelismo político que desde el gobierno del Distrito Federal ha ejercido.
Desde la reforma constitucional electoral en donde en las Cámaras del Congreso de la Unión, las tres principales fuerzas políticas PAN, PRI y PRD acordaron remover a los Consejeros Electorales, reforma que aprobaron las legislaturas de los Estados a excepción si no mal recuerdo de Coahuila, implantaron un precedente negativo, desde mi punto de vista en contra de la inamovilidad de los Consejeros, por la vía del acuerdo político, es decir, no es que no deban de ser removidos, si no que el método es cuestionable, ya que por lógica no era correcto que quienes deben de acatar las resoluciones de dicha autoridad, es decir, los partidos políticos, determinen las reglas que deben de cumplir, para explicarme mejor les propongo un ejemplo absurdo; que pasaría si a los delincuentes que están recluidos en los centros de readaptación se les pide su opinión para determinar que conductas son consideradas delitos, pues no seria lógico.
La realidad es que los partidos así como los ciudadanos se deben someter a las mismas reglas y no a unas hechas a modo a sus intereses.
Esto sin duda trae diversas consecuencias, algunas ya se reflejaron y creo que los partidos a nivel local están incurriendo en excesos, ya que pretenden influir, actuar e intervenir en la vida interna de dichos institutos, creo que como militantes de un partido o al menos en mi caso, no aspiro a que el partido al que pertenezco influya o controle los órganos “ciudadanos” encargados de dar certeza a los procesos electorales.
Creo que si en verdad somos demócratas debemos aspirar a que haya cada día instituciones u órganos independientes con una gran fortaleza para que controlen, normen, cuiden y vigilen los procesos electorales. Sin duda ese es un gran anhelo personal, algunas vez leí una frase que mencionaba que la “ley la defendería a pesar de que ella no me beneficiara”, ahí es donde radica la virtud de un demócrata.
Ojala que éstos movimientos no den paso a la rapiña política que hoy en día esta de moda, por que por el poder y por la lucha del poder, se pierden principios, valores, convicciones y hasta la honra, sólo espero que mi partido no entre o provoque este tipo de acciones, si hay algo que perseguir o hay anomalías en el actuar de cualquier persona, la ley nos da las herramientas y recursos para hacerlos valer.
En la medida que aprendamos a respetar a las instituciones a pesar de que las mismas no me beneficien estaremos aportando a construir un mejor País, por que apostar al fracaso del vecino o de nuestro adversario nunca nos dará los frutos o satisfacciones de largo plazo que todos anhelamos, no se puede construir sobre las ruinas de la destrucción, si lo demás no lo entienden o no lo hacen ese es su problema, nosotros tenemos una historia, una congruencia histórica y un legado que debemos honrar con nuestras acciones, que no nos falte la memoria ni el valor de hacer siempre lo correcto, sólo así podremos decir MÉXICO LINDO Y QUERIDO.
Sólo me resta despedirme deseándoles una excelente semana, muchas gracias.
Saludos y hasta la próxima.
Lic. Eduardo Ocampo Bautista