miércoles, 7 de mayo de 2008

POR MI MADRE BOHEMIOS

“Una sola cosa pido a Dios, que en tus benditas manos Señor, esté mi madre que es la luz de mis ojos, la razón de mi sonrisa, el motivo de mis carcajadas y mi ánimo de seguir adelante. Ella es para mí tu representación que me toca de cerca, tu abrazo y tu amor. Que me llena como nada ni nadie lo hará. Cuídala y bendícela con salud y felicidad para que sean muchos años más de su amor en mi caminar...”
Anónimo
Tenemos cercana la fecha en que celebraremos uno de los días que se reciben con mayor agrado e ilusión, el día de las Madres, por ese motivo dedicaré está columna a todas la madres del Partido Acción Nacional, a todas la madres de México y si me lo permiten a mi propia madre.

Debo confesar que escribir en esta ocasión me fue especialmente complicado, ya que no sabía cómo hablar de las madres sin pensar en una dedicatoria a la mía, ya que el sentimiento y amor que nos provoca pensar en esos seres maravillosos, es difícil de apartar.
Era muy pequeño, tenia cinco o seis años de edad, cuando escuche por primera vez con mucha atención un disco que mi padre puso en Navidad, eran esos LP de acetato que según recuerdo compró en el tianguis, cabe hacer mención que a mi padre le debo el gusto por la música y en ese disco venían algunas canciones de navidad, las que más gustaban eran sin duda las de Lalo Guerrero y sus ardillitas (pánfilo y otros), pero también recuerdo que escuche el famoso poema del escritor Guillermo Aguirre y Fierro “el Brindis de un Bohemio”, algunas de las frases de ese poema no las entendí en ese momento, aunque confieso que la idea general si la capté y desde ese momento quise ser como “Arturo el bohemio puro, de noble corazón y gran cabeza, aquel que sin ambages declaraba que sólo ambicionaba robarle inspiración a la tristeza”; desde esa fecha hasta hoy quisiera recuperar algunos de los fragmentos que más me estremecieron al escucharlo:
“Brindo por la mujer,
mas no por esa en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!,
no por ésa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos artificiosamente perfumados.
Brindo por la mujer,
pero por una por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos,
por la mujer que me arrulló en la cuna.
Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en pedazos,
uno por uno su corazón entero.
Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría sintiendo mi cabeza en su corpiño....”
Estos fragmentos son hermosos en verdad, contienen sin duda mucho de lo que nosotros pensamos, sentimos y algunas veces decimos a nuestras madres, contienen el agradecimiento por la vida, el amor, la entrega y dedicación que nos regalaron a cambio de nada, siendo su única paga el vernos felices, sanos y fuertes, dicen que no hay amor mas grande que el de una madre por sus hijos y es cierto, a veces nos olvidamos de ello y somos injustos, abusamos de ese amor que por más que estiremos no se rompe, que por más que golpeemos no se dobla, ese amor infinito que no se desgasta ni por las malas palabras, las malas actitudes y por las malas acciones que muchas veces injustamente cometemos, ahí radica la importancia de la fecha, ahí esta la grandeza del amor del mexicano por su madre a quien de alguna manera le hace un homenaje en su día.
Para finalizar quiero compartir una lectura que me encontré a temprana edad siendo un adolescente y que hoy les trascribo con mucho cariño, no sin antes decirle a mi madre en una sola frase que la amo y que siempre estaré agradecido con Dios, por darme el regalo de ser su hijo y tenerla a mi lado siempre, por que siempre que lo he necesitado ha estado presente; bien dicen que Dios creó a las madres para poder estar en todos lados.
“LA MADRE
Dios que estaba ocupado en crear a las madres, llevaba ya seis días trabajando horas extraordinarias, cuando un ángel se le presentó y le dijo:
“TE AFANAS DEMASIADO SEÑOR”.
El Señor repuso:
Pero no te das cuenta que esta criatura tiene que ser lavable de pies a cabeza, sin ser de plástico y que tiene que llevar cien piezas movibles, todas reemplazables funcionar a base de café negro y de las sobras de comida, que tiene que poseer un regazo capaz de desaparecer cuando se ponga de pie, un beso capaz de curar todo, desde una pierna rota hasta un amor frustrado y tener seis pares de manos.
Y el ángel confundido observó:
¿Seis pares de manos Señor? ¡Eso no es posible!
no son las manos el problema, agregó el Señor, sino los tres pares de ojos
¿Y eso es para el modelo normal? Preguntó el ángel.
Y el Señor le explicó: uno para ver a través de la puerta siempre que pregunte ¿niños, que están haciendo ahí adentro? Aunque ya lo sepa muy bien; otro detrás de la cabeza para ver lo que más le valiera ignorar, pero que precisa saber; y desde luego los de adelante, para mirar a un niño en apuros y decirle, sin pronunciar siquiera una palabra: “te entiendo hijo y te quiero mucho”.
El ángel le tiró de la manga y advirtió mansamente: vale más que te vayas a la cama señor, mañana será otro día. ...
No puedo... y además creo que me falta poco. dijo el Señor agregando: Ya hice una que se cura por si sola cuando enferma; que es capaz de alimentar a una familia con un poco de fríjol y de persuadir a un niño de cuatro años que se esté quieto mientras lo baña.
Lentamente, el ángel dio la vuelta en torno a uno de los modelos maternales diciendo: me parece demasiado delicada, comentó con un suspiro.
Pero es muy resistente aseguró Dios emocionado, no tienes idea de lo que es capaz de hacer y sobrellevar.
¿Podrá pensar? preguntó el ángel.
Claro, y razonar también, respondió el Señor.

Por último el ángel se inclinó y pasó un dedo por la mejilla del modelo, diciendo: ¡tiene una fuga!
y dijo Dios: no es una fuga, es una lágrima.
¿Y... para qué sirve? Dijo el ángel.
Para expresar gozo, aflicción, desengaño, pesadumbre, soledad y orgullo.
Eres un genio Señor, comentó el ángel.
Y Dios, con un perfil de tristeza observó y dijo: “yo no se la puse.”

Anónimo”

Saludos y muchas felicidades.

Lic. Eduardo Ocampo Bautista
e_oca_ba@hotmail.com